anar a nevagció

UNA HISTORIA DE HOY MISMO: RETABLO NAVIDEÑO 30 December 2009

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el-pessebre-de-la-meua-infancia.jpgNarrador.-  Hola. ¿Como estais? ¿Os apetece que os cuente una historia “tope guay”?: Una historia de esas irrepetibles y que, al mismo tiempo, pueden estar pasando muy, pero que muy cerca de nosotros…

En fin, no nos enrollemos más y vayamos al asunto:

José era un tio legal. Se ganaba las pelas en una multinacional del mueble –Mobling-Dolar–, estaba afiliado a un sindicato, participaba en todas las campañas de solidaridad que se promovían en su comunidad: Manos Unidas, SIDA, 0,7 %,…

Un día conoció a María. Una chica bastante más joven que él Y llena de inquietudes sociales. Surgió el amor  y acabaron casándose. No sin antes resolver algunos pequeños lios:

(Cambia el cuadro y aparecen José y María)

José.- María, nos han hecho polvo. Hoy mismo han anunciado una reducción de plantilla y los “capos” ya han advertido que los primeros en ir a la calle seremos los sindicalistas conflictivos. Así que…

María.- ¿Qué le vamos a hacer? Nos tendremos que arreglar como sea.

José.- Yo no me resigno ni a no casarme ni a quedarme sin trabajo. Nos iremos a otro pueblo, a otro país,… donde sea. Lo importante es el curro.

María.- Además hay otra cosa….

José.- ¿Otra cosa? A ver, larga, larga,…

María.- Es que, ¡uhum!,  espero un hijo.

José.- ¿Un hijo?, ¿de quien?, ¿pero no eres virgen?: ¡La Virgen!

María.- Verás, se trata de un hijo muy especial…

José.- A ver, a ver… explicate, querida..

María.- Pues verás, hará cosa de dos o tres semanas se me apareció un “colgao” que dijo ser un ángel, y ciertamente lo era:

(Cambia el cuadro y aparecen María y el Ángel)

Ángel.- Buenas tardés. ¿Tu eres María, no?, ¿como estás? Yo soy Gabi, el ángel, y me envía mi jefe, o sea Dios, para que te comunique que le caes muy bien y vas a tener un hijo: el hijo de Dios. ¿Te das “cuen”?

María.- Dios mio en enterarse el José!…

Ángel.- Tranqui, tronca. No temas. Jesús, que así se llamará el crio, será un chico estupendo: ¡no te digo más que viene para salvar a su pueblo!. En cuanto a lo de José: Siendo como eres una tía feminista y con tus dotes de persuasión verás com Pepe lo entiende todo (Además, mi jefe ya ideará algo para acabar de convencerlo. ¿Si hizo el mundo como no va a “comerle el tarro” a un tío como José?). Además esto es una cosa muy seria: la madre del Hijo de Dios no puede dejar de se como tu, virgen y pura.

María.-  Hombre (quiero decir, ángel), tal y como me lo pones me esta resultando hasta molongo. ¡Estoy que me va a dar algo de alegría!. Ahora, es una responsabilidad de agarrate y no te menees.

(Se vuelve al cuadro en el que están José y María)

José.- ¡Sea lo que Dios quiera! (nunca mejor dicho). Pensándolo bien, a mi  tambien me hace mucha ilusión que nos haya elegido a nosotros como la familia ideal, nada más  y nada menos que la Sagrada Familia.Pero te advierto que la cosa económica se nos va a poner chunga con esto del despido. Vaya panorama: padre del hijo de Dios –esto no hay Dios que lo entienda– y encima en paro.A pesar de todo nos casaremos, seremos felices y comeremos…”lo que permita el subsidio”.

María.- Cuanto te quiero, José. Y “cuantísimo” queremos a nuestro hijo, ¿verdad?

José.- Y tanto, tía, y tanto…

(De nuevo, el cuadro del narrador)

Narrador.- Se casaron con lo que llevaban puesto. A José lo despidieron. La tripa de María crecía día a día. Y a pesar de ello decidieron ir a otras ciudades a buscar curro. Y aconteció que (traducción: Y esto fue lo que paso)…

(Cuadro: María y José en una zona suburbial de una gran ciudad)

José.- Ni en la oficina de empleo, ni en ninguna de las carpinterias que he visitado, ni en las casas particulares a donde he llamado para ver si tenían alguna chapuzilla para hacer,… nada, que no me dan trabajo.

María.- Pués estamos sin un duro. Y yo, ya ves, no puedo ni moverme.

José.- Bueno, mañana más. Se está haciendo tarde y hace un frío que pela. Esto es cosa de buscar cobijo. ¿Pero dónde?

María.- Pregúntale a ese tío. Tiene pinta de ser legal.

José.- Oye, tío. ¿Dónde podríamos pasar la noche en esta ciudad del carajo?

Okupa (estilo punky).- Qué!!, ¿estais “pelaos”, no? Pues veniros conmigo. Calle abajo, una panda de okupas coleguis hemos conseguido echar la puerta de una casucha. Alguna habitación habrá para vosotros, seguro.

(Cuadro del narrador)

Narrador.- María y José, viendo la cosa tan negra, decidieron seguir al  chaval. Aquella noche de los primeros días de invierno era fría, muy fría. Y aunque el lugar no fuese muy agradable sería siempre preferible a la calle. Además, con lo preñadísima que estaba María no era cosa de ponerse a buscar alguna pensión donde fiaran (que, por cierto, en aquella ciudad muy poca gente era amiga de fiar, de ser solidarios o de ser caritiativos, ¿que más da?).

Y en unas condiciones infames, sobre un colchón mugriento, si luz eléctrica, al lado de un pequeño fuego hecho con cartones y muebles viejos, a María le vinieron los dolores del parto.

Así fue como nacio Jesús, en una casucha y con la ayuda de una gitana experimentada en estas cosas, una nigeriana bien dispuesta, una sabia peruana y un joven okupa que había estudiao hasta tercero de medicina.

Amanecía el día 25 de diciembre, fiesta del Sol Invencible, cuando vino al mundo el Salvador, el niño Jesús para los amigos y colegas, el crío más guapo que se haya visto jamás. Así lo reconoció todo el mundo. Entonces, Gabi, el ángel, y sus compadres se dedicaron a difundir la noticia.

(Cuadro: Una calle y al fondo la casa medio derruida donde ha nacido Jesús con José y Maria. Los angeles y los mendigos en primer plano)

(CANTO DE GLORIA

ACOMPAÑADO DE UN

BAILE MODERNO)

Ángel 1.- Tío, no es para menos, ha nacido el hijo de Dios.

Ángel 2.- El Salvador.

Ángel 3.- “¡L’hijo el jefe, cazi na!”

Ángel 1.- Deja de decir tonterías y vamos a la faena, que “pa” eso nos pagan.

Ángel 3.- ¡ Muchachos, buenas noticias para el pueblo! Nos ha nacido el Salvador.

Ángel 2.- Gloria a Dios en el cielo.

Ángel 1.- Y paz en la tierra a los hombres y las mujeres,…

Ángel 3.- porque Dios los ama.

Mendigo 1.- ¡Eh, un momento! ¿De qué vais?

Mendigo 2.- Sí, sí. Explicaros porque nos habeis despertao con tanto cachondeo. Y bastante mal lo estamos pasando durmiendo debajo de estos cartones para que venga unos palizas con alas como vosotros a darnos el coñazo.

Ángel 2.- Ha nacido el hijo de Dios, un chavalín la mar de simpático que os espera a todos, que os quiere ver alegres y contentos porque el ha venido al mundo entre los humildes y salvará a los humildes.

Ángel 3.- Ir zumbando a la juerga que se ha organizado dos calles más abajo. Llevad lo que tengais y compartirlo con todos. Por poco que sea os lo agradecerán.

Mendigo 3.- Oye,¿sabeis que estos angeles son unos marchosos? Y además se lo montan de “abuti”. Vamos con ese chavalín. Nos queda un “tetra” de leche, una cajita de quesitos y un trozo de pan  de lo que hemos recogido esta mañana de la Cruz Roja.  Lo compartiremos con ellos, ¿vale, tíos?

(Los mendigos se dirigen a la casucha y allí se quedan)

(Cuadro del narrador)

Narrador.- Los tres ángeles aquella madrugada hicieron horas extras. De aquí para allà. De allà para acà. No pararon. Dieron la noticia a todo el mundo: a los superpobres, a los marginales, a  los pobrísimos, a los immigrantes ilegales, a los muy pobres, a los mendigos, a los empobrecidos, a los miserables, a los pobres, a los “paraos” sin subsidio, a los medio pobres, a los hambrientos, a los normales (como tu, como yo) y hasta a algún rico que otro (sobre todo a aquellos que estaban hartos de serlo).

Desde entonces, quien quiera encontrar a Dios debe preguntar por los pobres: ellos saben el camino.

(Calle y nacimiento al fondo)

Albañil (vestido de tal).- Oiga, señorita, ¿dónde va usté con tantas prisas?

Ejecutiva.- Disculpe, disculpe. Pero tengo que tomar un taxi para que me lleve al aeropuerto, volar a Nueva York, ultimar unos contratos, salir disparada para Hong-Kong, revisar los documentos de la compañia que acabamos de comprar, cerrar tres empresas aquí, abrir cuatro allá y estar de vuelta para el Consejo de Administración de pasado mañana. ¡Estoy estresadísima, te lo juro!

Albañil.- Jefa, que no “s’entera de na”. Que acaba de nacer el hijo de Dios.

Ejecutiva.- Pues vaya, eso no lo he leido yo ni en el Semana, ni en el Hola ni en el Financial Times.

Albañil.- ¿No digo yo que no se entera? El niño Jesús es de los nuestros. Y en esos sitios no sale. Sus padres no son ni Yuppies ni de la Jet Set.Si quiere celebrarlo con todos nosotros vengase y verá, venga.

Ejecutiva.- Me ha convencido. ¡A la porra los negocios, a la porra los millones y ya está bien de aprovecharnos de los demás!. Vayamos con el hijo de Dios.

Albañil.- Ahora, que con esa pinta de “pija” no sé que pensarán…

(Van al nacimiento)

(De nuevo, la calle)

Dependiente (con guardapolvo blanco).- ¡Ey, pringao!, ¿qué haces?

Basurero(con mono y con dos o tres bolsas de basura).- Ya ves: disfrutando. ¡No te fastidia!. Currando, amiguete, currando. Recogiendo los montones y montones de comida que a esta gente, harta de todo, le sobra. Recojo yo más que vendeis vosotros, que ya es…

Dependiente.- No me extraña. Si tu supieras la de cosas innecesarias que compra la gente en estos días. Y de lo más importante se olvida.

Basurero.- ¿Qué es eso de lo más importante?

Dependiente.- Pues que ha nacido el Salvador, el Hijo de Dios. ¿O es que no lo sabes?, ¿no has oido a tres angeles que lo van anunciando por ahí a toda caña?. Yo, ha sido enterarme, he “bajao” el cierre del “super” y me los he “dejao” a todos con tres palmos de narices: “Esta noche es Noche Buena y mañana Navidad, y lo primero es lo primero. Así que comer lo que sea”, les he dicho. He cogido esta cesta y me he venido a la juerga que han “montao” en la casa de los okupas.

Basurero.- Yo no me lo pierdo. La basura puede esperar, Jesús no.

(Van al nacimiento)

(Otra vez la calle. Los jóvenes vestidos como tales: vaqueros, camisetas, chupas,…)

Joven 1.- Oye, tío, ¿aquello que pasa por allí es un OVNI o un ángel?

Joven 2.- Un ángel, que te ves menos que un duro de jamón.

Joven 3 ( con un cassette gigante pegado a la oreja, se oyen notas de música “bakalao”).- ¿Y que está diciendo el “pringao” con alas ese?

Joven 4.- ¿Qué  no lo oyes? La música “bakalao” te ha “dejao atontao”.

Joven 2.- Pues está diciendo mismamente que ha nacido el Hijo de Dios y que estamos todos “guay del paraguay”.

Joven 1.- ¿I qué hacemos aquí pasando de todo?. Vamos “p’allá” que Jesús nos espera.

(Van al nacimiento)

(La calle, otra vez)

Agricultor.- ¿A dónde caminas?

Minero.- A donde tú. A ver al hijo de María y José.

Agricultor.- ¿Y qué haceis tanto minero en la ciudad?

Minero.- Lo mismo que vosotros, exigir trabajo y un trato digno a nuestros problemas.

Agricultor.- O sea, ¿tambien habeis venido de marcha a protestar y manifestaros?

Minero.- Eso es. Vosotros con tractores desde el Sur y nosotros a pie des del Norte.

Agricultor.- Las cosas están mal, muy mal.

Minero.- Sobre todo para los que vivimos de nuestro trabajo y de la tierra. Algunos pocos, en cambio, se están hinchando a ganar “pelas”.

Agricultor.- A pesar de todo, esta noche es de alegría. Ha nacido el Hijo de Dios y esa sí que es una buena noticia para los pobres.

Minero.- Vayamos con ellos a celebrarlo.

(Van al nacimiento)

(Cuadro del Narrador)

Narrador.- En toda la noche no dejaron de acudir las gentes a aquella vieja casa donde había nacido el hijo de Dios. Y a pesar de la pobreza y miseria del lugar, los hombres y mujeres que hasta allí se acercaron supieron de la alegría, la paz y la solidaridad: Lo de Jesús fue grande, nació entre los humildes porque ellos son su gente. La cosa quedo clara para los ricos, poderosos y soberbios. ¿O no?.

Pero,… sigamos, sigamos con la historia:  A miles de kilómetros de allí, tres sabios científicos –Melchor, Gaspar y Baltasar– se comían el coco observando una estrella muy, pero que muy extraña:

(Cuadro de los reyes)

Melchor.- ¡Qué estrella, tíos! Ni la Basinger… ¿serà un OVNI?

Gaspar.- Sí que lo parece… y va hacia oriente.

Baltasar.- ¿Por qué no la seguimos a ver?

(Cuadro del narrador)

Narrador.- Se montaron en sus “bugas” superveloces y se pusieron en camino. Pidieron información a todo el personal que encontraron por el camino. Llegaron incluso a hablar con un brutal Dictador conocido como Herodes, que se quedo bastante “mosqueao”  porque creia –no sin razón– que esa estrella conducía al Salvador, del que ya había oido hablar y sabía que, tarde o temprano, le pondría al pueblo en contra. Aquel Herodes, con el fin de deshacerse de Jesús, organizó una cruel matanza de niños. Ya veis un “mala bestia” de los que tantos ha habido en la historia y que hoy en día todavía abundan, por desgracia para todos.

Por fin, un buen día, dieron con la casa de los okupas donde vivía la Sagrada Familia:

Melchor.- Se puede…

María.- Adelante. ¿Qué desean ustedes?

Gaspar.- No se lo va a creer, pero una estrella nos ha traido hasta esta casucha vieja y destartalada y, ya que estabamos aquí, hemos “pasao” a ver.

José.- ¿Y ustedes quienes son?

Baltasar.- Unos sabios muy poderosos que no entendemos todavía qué hacemos aquí ante una pareja tan pobre con un crio pequeño y casi raquítico.

María.- Este pequeñajo raquítico, como dicen ustedes, es el Hijo de Dios hecho hombre.

Melchor.- ¡Ahora lo entiendo todo!: La estrella ha sido la forma que Dios  ha utilizado para enseñarnos el camino hacía Jesús.

Gaspar.- Y, por lo que estamos viendo, el Salvador ha preferido la pobreza y la humildad  a la opulencia y el poder para estar entre nosotros.

Baltasar.- ¡Menuda lección de humanidad nos ha dado este renecuajo! Nosotros que nos creíamos los más sabios y poderosos del mundo  somos insignificantes ante la grandeza de Dios. Ya veis, compañeros, Dios es de los pobres y nosotros, si queremos servirlo, tenemos que servir tambien a los desheradados.

(Cuadro del narrador)

Narrador.- Y aquellos sabios colmaron de regalos al niño Jesús –oro, incienso y mirra–, pero, sobre todo, alimentos para evitar la desnutrición del pequeño: los mismos alimentos que hacen falta a esos millones de niños de ese mal llamado Tercer Mundo, los niños y niñas que viven a nuestro lado en esta aldea que es el planeta llamado Tierra.

Y allá, en la casucha, entre okupas, inmigrantes, obreros, jóvenes, mineros, agricultores, empleados, etc. siguió la bulla: la fiesta y la alegría por la venida del Hijo de Dios al mundo no paró.

(Mientras que el narrador explica lo anterior, los sabios (“reyes magos”) llevan los regalos al niño y, así, queda conformado el cuadro del Nacimiento con la presencia de todos los que participan en la fiesta)

(Desde el patio de butacas)

Un espectador.- Oye, tío, la historia ha “estao” muy bien, pero lo que nos has “contao” pasó hace casi dos mil años en Belén.

Otro espectador.- Te has “pasao” de moderno. Has querido colarnos una bella y vieja historia como si fuera hoy mismo.

Narrador.- Así es. Mi historia es muy antigua, pero tan actual que perfectamente pudiera estar ocurriendo ahora mismo, ahí mismo, fuera de este recinto, en la calle. Jesús, el hijo de Dios, es tan rabiosamente actual que seguro está entre todos nosotros. Vale la pena vivirlo “ahora mismo”.

Y para celebrarlo todos juntos ¿por qué no cantamos un villancico que nos permita manifestar nuestra alegría por esta Navidad tradicional o moderna?, ¿qué más da?: ¡Cantemos!

(Todos cantan un villancico y hacen que canten con ellos el público asistentente)

TELÓN

 

V. B. R.


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