Relats

-Relats enviats al concurs “Relatos en cadena” del programa “La ventana” de la SER (Temporada 2012-2013). La primera frase ha de ser la darrera del relat guanyador de la setmana:

Jornada partida

De la rutina insípida de su oficina, solo rescataría el momento que se inventó para romper el aburrimiento acostumbrado: el porrazo que se daba cada mañana con la puerta de vidrio. Después de dar los buenos días al conserje y recorrer el largo pasillo que daba acceso a su departamento, justo antes de abrir la cristalera, se giraba como si alguien lo hubiera llamado y, al mirar al frente de nuevo, estampaba su rostro contra aquellos gruesos cristales. Inevitablemente. Incluso el adjunto a dirección estuvo alguna vez entre su público entregado. Así quiso que lo recordaran: con la nariz rota, la cara amoratada y la sonrisa fugaz.

20 d’Octubre de 2012

Amor calculado

Con esa exactitud tan característica de la ciencia me dijo que en aquel preciso instante me había convertido en una anciana: Cuando el número de arrugas en el rostro es estrictamente mayor que la edad, uno se convierte en un viejo, y eso te ha sucedido a ti exactamente hoy a las doce y tres minutos, me soltó. Últimamente insiste en verme desnuda, dice que soy una abuela muy linda. Me quito la ropa y él recorre todo mi cuerpo con sus ojos de matemático jubilado. Creo que está contando mis pecas. Yo, sensual y enigmática, las tapo con una picardía, lo embarullo, y estamos un ratito más.

5 d’Octubre de 2012

Trillizo

Se oye un rítmico puf puf de fantasmas paridos. Se diría que nadie lo ha escuchado, pero tú, sí. Tienes la cabeza aprisionada y una extraña fuerza tira de ti hasta que te libera. Hace frío, es brillante y está seco. Algo mucho mayor que tú te sostiene y te aleja de ellos por primera vez. Ves sus sombras pataleando tiradas en el suelo. Se diría que nadie las mira, pero tú, sí. Su ausencia te ahoga y arrancas a llorar. Vuelas hasta reposar sobre el bulto del que has salido. Te besa y te acaricia. Duermes. Nadie recordará a tus hermanos. Ni siquiera tú.

16 de Setembre de 2012

- Relat enviat al concurs de microcontes “Casa de Muñecas” (proposen frase inicial):

Amor pasado por agua

La cabeza del hombre que amó da vueltas en el interior de la lavadora. La mirada de la mujer adúltera cruza el cristal del acuario hipnotizada por el centrifugado. Su boca asustada es una exótica cueva para los peces que se comen sus labios.

30 de Setembre de 2012

- Iniciativa #elfinalperfecte de Grup 62 Sant Jordi 2012. Proposar un final via Twitter (màxim 140 caràcters) a partir d’un conte de Pere Calders:

Un dia, només per provar què passava, amb un esperit arrauxat d’aventura, vaig travessar un carrer amb el semàfor en vermell. No ho aconsellaria pas a ningú! No tan sols em van atropellar dos vehicles alhora sinó que vaig haver d’aguantar uns insults d’aquells que deixen tota la família en entredit. Ara, amb la lliçó apresa, quan repeteixo la temeritat, l’Ulls Clucs, el meu gos, es queda a casa vetllant els cupons. Tan rebregats ningú no els vol.

17 d’Abril de 2012

-Relats enviats al concurs “Relatos en cadena” del programa “Hoy x Hoy” de la SER (Temporada 2011-2012). La primera frase ha de ser la darrera del relat guanyador de la setmana:

Médico de familia

Por lo que más quieras lávate bien esas manos antes de acostarte.
Siempre la misma frase, el mismo tono, la medida luz al entreabrir la puerta, la respuesta apática repetida tantas veces: “Sí, mamá, buenas noches”. La penumbra habitual al cerrarla, los pasos arrastrados que cuentan, precisos, los mismos veinte escalones, el portazo final que cierra su habitación. Mamá duerme. Él estará estudiando hasta el alba en el sótano. Huele a la primera vez, pero el hábito ha sustituido a la torpeza. La carrera de medicina es muy exigente, y aún lo es más la rutina. Por eso el cadáver es distinto cada día. Pronto estará listo para despertar a mamá.

8 de Juny de 2012

Equilibrar la balanza

Además, el pollo rebozado siempre humea demasiado. Tampoco sabe cocinar. No deja que ese pensamiento se aposente en la memoria para poder jurar que jamás lo ha tenido. Lo mira con ojitos de querer, él resbala, agarra el mantel con intención de amortiguar la caída, y hace añicos la vajilla. Se levanta con el pelo grasiento tapándole la cara de haber roto un plato y muestra su sonrisa amarilla.
¿Tú me ves para quererte? Se había declarado clavándole la inseguridad con el ojo bueno. Ella le había contestado que sí. Sólo deseaba que se sintiese amado. Después, con el tiempo, quizá lo amaría.

1 de Juny de 2012

Cuatrocientas culpas

Cuando, como cada tarde, regrese su padre, colocará la papelera bajo el escritorio. Hay una pelota en su interior, hecha de papel y celo, humedecida por el sudor. Abrirá la ventana para ventilar la habitación, ordenará su cabello y se sentará frente a la libreta, dispuesta con antelación, con cara de hacer los deberes. Como siempre, su padre asomará la cabeza por la puerta entreabierta:
–¿Qué tal en el cole, campeón?
–Muy bien, papá.
Otro día más, al encestar la pelota cuatrocientas veces en la papelera, habrá conseguido que su padre regrese sano y salvo a casa. Exhausto y agradecido, sonreirá al crucifijo de la pared.

18 de Maig de 2012

Una vida en miniatura

Y al otro lado de la ventana, nada de nada. Se hubiera conformado con un pedazo de cielo, medio horizonte o una niebla espesa; con la punta de un cuerno de luna menguante, una parcela de noche sin estrellas o la cima de la duna de un desierto. Incluso unas rejas, un niño llorando o un incendio hubieran bastado. Acaso ser testigo de un accidente, un asesinato, una catástrofe. Algo. Allí tumbado, en el camarote de aquel velero, hubiera tenido suficiente con avistar cualquier otro color que no fuera el inmenso verde botella que rodeaba su vida entera reflejando su pequeñez.

13 de Maig de 2012

Dormir menos de… es morir

Se entrenaban para estar muertos. Nadie nacía con el talento necesario para saber morir. Adquirirlo requería mucha dedicación: unas ocho horas al día, una tercera parte de sus vidas. Desnudos, retando al sudario, o protegidos con el atuendo litúrgico, se entrenaban para aprender a estar quietos, tumbados y con los ojos cerrados. Cuanto menos se entrenaban más fácil era morir. Si renunciaban al adiestramiento, triunfaban. Se entrenaban para ser los últimos y fracasar. Adormecidos, soñaban que era posible soportar esa contradicción inventando dulces sueños, pero de vez en cuando una pesadilla les recordaba que estaban muertos. Sólo los más afortunados podían despertar.

27 d’Abril de 2012

Piedras en el camino

En un pueblo que se llamaba Visavis, no muy lejos de la capital de la comarca de Talego, la antigua Rejas, nunca sucedieron historias tan extraordinarias como su nombre: mínimas aventuras de amor, silencios susurrados al oído, miradas presas en el reloj de arenas movedizas, el taconeo de unos pasos acuciantes. Soñar era el premio a sobrevivir y sus habitantes soñaban con dar la vuelta a la enorme puerta que los confinaba entre aquellos muros infranqueables. Escuchaban entonces los lamentos de todos los hombres libres que vivían al otro lado. Aún hoy es posible visitar, en cualquier camino, las ruinas de la descomunal muralla que los rodeaba.

14 d’Abril de 2012

Colgado

Con nuestro mecánico de confianza y las minuciosas e improrrogables revisiones periódicas, el funcionamiento ininterrumpido está garantizado. Con nuestro mecánico de confianza y las minuciosas e improrrogables revisiones periódicas, el funcionamiento ininterrumpido está garantizado. Con nuestro…

28 de Març de 2012

Evocación

Y además nos hace daño la lluvia. Huimos despavoridos a refugiarnos en cuanto sentimos el contacto de las primeras gotas. Es un dolor vivo, punzante, colmado de recuerdos. Tampoco a vosotros os gusta mojaros. Todos, absolutamente todos, corréis asustados cuando os sorprende una tormenta, como si estuviera prohibido mojarse. Entonces, en las calles abandonadas, el agua salpica lo que estabais haciendo mientras esperáis agazapados a que llegue la calma acostumbrada. Tal vez por motivos diferentes, pero no somos tan distintos: la lluvia nos hace más iguales. Nos recuerda cuán vulnerables somos. Y cobardes. También nosotros, los muertos.

9 de Març de 2012

Comida familiar

Igual que lo hacen las ballenas, señor comisario, pero no consigo entender los motivos ni cuándo volverá a suceder. Hace dos años de la otra vez. Es imprevisible, y por eso mismo me da miedo. Luego se zambulle de nuevo en algún rincón de mi mente, aunque yo sé que está ahí: me habla para recordármelo. Y de pronto, ya ve usted, emerge del fondo de mi cabeza, como si se ahogara. En esta ocasión me ha sorprendido comiendo tranquilamente. Dicen que es normal porque estoy loco. ¿Usted qué opina?
–Su madre y yo coincidimos en que emergió un poco antes de que empezara a comer.

2 de Març de 2012

Azar

Veo junto a su reloj unos números grabados en su piel morena. Me quito la chaqueta, la coloco sobre el taburete, me siento encima, exhibo mis brazos desnudos sobre la barra, noto sus ojos recorriéndolos y contando mis cicatrices de tinta.
–¿Qué números tienes? –me dice la mujer de piel morena.
–La mitad de todos los números. ¿Y tú?
–Arriésgate.
–Toda la otra mitad.
–Toda. ¿Y ahora qué?
–Los dos sabemos que es imposible.
–No es imposible. Es infinito. ¿Acaso tienes prisa?
–No te puedo prometer nada; una caricia eterna me va a dejar poco tiempo para enamorarme.

19 de Febrer de 2012

Ojos que no ven

Se dibuja una sonrisa mellada en el rostro del dentista mientras prepara el instrumental. Su último paciente, inquieto, espera en la silla de operaciones. El doctor se ha despedido discretamente de la enfermera.
–Eso es todo por hoy, Marga. Puede irse a casa.
Sigiloso, ha cerrado la puerta de la consulta con llave y la ha guardado en uno de los bolsillos de su bata blanca.
–¿No está demasiado alto el volumen del hilo musical? –pregunta el hombre sentado.
En su gafas oscuras se refleja, borrosa, la horrible respuesta. Afortunadamente, no la puede ver.
–Abra la boca.

11 de Febrer de 2012

El afilador

Se dibuja una sonrisa mellada en la pesadilla del hombre, que se remueve inquieto en la cama. El forastero se aseguró que el escogido, su mensajero, no olvidara deslizarla en todos los sueños del lugar; por eso permitió que le mirara y no le cortó la lengua. Ha entrado en la casa como un ruido más de la noche, demasiado tarde para alertar el temor dormido que yace en el lecho. El cortante acero se entretiene mientras mata. De vuelta a las afueras, el afilador hace sonar la flauta con su boca sin dientes dejando tras él leyenda, ladridos y ventanas encendidas.

11 de Febrer de 2012

Cruda realidad

Y castiga sin postre al gigante. Hoy se ha merendado a los últimos humanos.
Desde aquel día, nadie creyó nunca jamás en los finales de cuento de hadas.

2 de Febrer de 2012

Cantautor punk

Joderme –repite Micky saboreando la palabra.
Las caras del público, atónitas, se buscan pidiendo una explicación.
–Voy acabando. Mi tiempo apremia. Pensé en no acudir a la ceremonia, pero he preferido no callar; no otorgar. Claro, aquí quien otorga sois vosotros. Todos esos cobardes premios a título póstumo… Y hoy me lo dais a mí, en un alarde de valentía, porque ya estoy podrido por dentro. ¿Para qué? ¡Para joderme! Señoras y señores, miembros del jurado: ¡a la mierda!
El viejo Micky estrella la estatuilla contra el suelo del escenario y se marcha dando la espalda al respetable. Es su última actuación.

25 de Gener de 2012

Manos gemelas

Y no intentes escabullirte, que no te va a servir de nada, pequeñín. Es mejor que te quedes quieto, ya verás. Me has visto hacerlo antes y los dos sabemos que será sólo un momento. No tengas miedo, créeme, el dolor es sólo una costumbre necesaria. Una costumbre que olvidaré cuando acabe contigo. El ruido de los motores ahoga el alarido y el dedo meñique cae sobre el serrín ensangrentado, cerca del pulgar medio enterrado. En el aserradero, un hombre diferente une sus muñones, se frotan y acarician inexpertos. Sus manos son por fin iguales.

15 de Gener de 2012

El éxito

Al diablo. Se lo van a dar al diablo. Es poco original pero está casi tan trabajado como el mío. Los cuernos de macho cabrío, el rabo puntiagudo que mueve a su antojo, el tridente dorado, esa capa negra con la que se envuelve y el olor a azufre que desprende cuando la hace revolotear; la mirada felina sobre todos esos amigos, condenados eternamente, que se ha traído de figurantes. Además, este calor infernal juega a favor suyo. El hombre invisible sale a tomar la fresca. Se siente ganador. Un año más, su premio será no tener premio

8 de Gener de 2012

Confesiones

Yo la abrazaré bien fuerte y me la llevaré conmigo, repite en silencio una vez más; no quiere que se le olvide y se acerca el final. De rodillas, escucha toser a la voz, vieja, oculta al otro lado. Hace frío y huele a su casa cuando les han cortado la luz. Ahí fuera, todos hablan bajito, como si se explicaran secretos. La voz carraspea severa y, temeroso, estrecha más fuerte las manos para dejar de temblar.
- Hijo, ¿te arrepientes de tus pecados? Por la fe en Nuestro Señor…
- Yo la abrazaré bien fuerte y me la llevaré conmigo.
- Yo te absuelvo. Puedes irte en paz.

9 de Desembre de 2011

- Relats enviats al programa “El Postre” de Radio3. Ells proposen un inici i…

- Fin.
- Fin?
- Es corto, así ganará y hará ganar tiempo. Es concluyente, resolutorio, irrebatible; con suerte esta será la primera y última discusión absurda.
- Tal vez tengas razón, Fin es un buen inicio. Sí, pongámosle Fin.
- Te has fijado? Tiene tus mismos ojos.
- De qué te ríes?
- Sabes…nuestro Fin va a justificar todos los medios.

2 de Març de 2010 (Accésit)

¡Escribe! Ya te lo he dicho: si mañana no tengo 4 hojas en el despacho ni te dirijo la palabra“. Luego el portazo de siempre y como siempre cayó el calendario. Esa ventosa, la viscosidad de mi saliva y la madera lacada de la puerta tenían un problema de compatibilidad. Como nosotros. No debió gritarme.

Lo bueno de un adiós que no parece un adiós es que suaviza la crudeza, el dolor de una despedida que tal vez sea para siempre. Lo malo es que ante un eventual reencuentro, mientras el olvidado decide si se trata de un momento histórico o la continuación de algo fruto de la inercia de estar vivo, si debe alegrarse o entristecerse, puede optar por ponerse a hacer cualquier otra cosa: vivir por ejemplo. No tenía pensado volver ni darle la oportunidad de que me mostrase su vida mientras se decidía. Llegué a casa. Recordé que alguien había dicho que todo lo que posees debería caber en una maleta; entonces tu mente podrá ser libre -añadía. Me alegré de tener la costumbre de leer. En su lado de la cama dejé una nota: “No has debido gritarme. Si reconsideras dirigirme la palabra hazlo hacia cualquier viento; él se encargará de llevarla lejos de donde estoy”. Dos hojas de afeitar y un pétalo de rosa mustio completaban el bodegón. Cuatro hojas.

4 d’Abril de 2010

Enfocando el telescopio con precisión, confirmó lo que suponía. No había ninguna duda. Aquello era el planeta Tierra. Entonces, ¿dónde estaba él? Se sintió mareado y a trompicones se tumbó en la sucia cama de su celda. En el techo las mismas grietas, las mismas manchas que le devolvían los mismos recuerdos pensados tantas veces. Cumplía condena de diez años. En el octavo se produjo el motín, la fuga masiva, los gritos, los disparos. Nunca sintió la necesidad de salir de la prisión. Comida, techo y absolutamente nada ni nadie que le esperara ahí fuera. No buscó más motivos. Aquel día tampoco, así que se metió en la cama y se tapó completamente con la manta. Esperó la entrada de los guardas, las represalias, pero no llegaron. Tras permanecer inmóvil largas horas, finalmente decidió salir de la celda. Aquello parecía un campo de batalla, pero ni rastro de seres humanos, vivos o muertos. Pasaron los días y se acostumbró a la comodidad de no buscar explicaciones, a la despensa llena de la cocina, a la soledad y al silencio. En uno de sus paseos, se atrevió a entrar en el despacho del alcaide -pese a la seguridad de saberlo vacío, recordaba cuanto le costó cruzar aquella puerta- y allí encontró el telescopio que el viejo usaba para echar vistazos al pabellón de mujeres. Se lo llevó a la celda y aprendió a usarlo en su “tiempo libre” -tal como le gustaba llamarlo-, cuando no andaba entre libros, cocinando, paseando, durmiendo, hablando en voz alta para escucharse o aprendiendo a no contar el tiempo. Algunas noches se entretenía mirando el firmamento y se reía de los que ponen nombres a las estrellas: “están chalados los de ahí fuera”.

Y ahora estaba tumbado en la cama pensando si el chalado era él. Sintió angustia, miedo. Miedo a la soledad. Recordó por primera vez en mucho tiempo la ausencia de visitas. Ahí fuera no había nadie y nunca lo habría. No era lo mismo una soledad elegida libremente que una soledad obligada, eterna. Se puso a llorar. Había conseguido anular sus deseos, sus voluntades, pero esa certeza le rompió. Qué iba a hacer ahora? Como siempre que nos visita el enemigo, cuando los miedos se nos acercan demasiado, sólo podía hacer una cosa. Despertar.

9 d’Abril de 2010 (Guanyador)