anar a nevagció

Tàpies torna a la terra 8 February 2012

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tapies2.jpgtapies_estudi.jpgtapies_nocturn-matinal.jpgtapies1.jpg

ha mort el pintor a l’edat de 88 anys el dilluns 6 de febrer

aquests dies sento udolar la seva casa montsenyenca de Campins

on es refugiava cada estiu per pintar

fer el buit

és a dir, passejar pel bosc

arrelar-se a la muntanya

impregnar-se de l’indret on vivia

fins a esdevenir terra ell mateix

la mateixa dels seus quadres

la mateixa terra transfigurada

Nieve, por fin nieve 2 February 2012

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montseny-nevat.JPG

Esta mañana el Montseny no es sólo el Montseny

es el Monte Frío de Han Shan

blanco helado perdido en nubes

anida en lo escondido

lejos del tránsito de la gente

Hay sendas que no enlazan con el mundo;

mas ¿quién, sin corazón, podrá alcanzarlas?

se pregunta el viejo maestro ch’an…

*

montaña

nieve

de repente sin camino

sólo lo blanco

estriado de negro

*

alegría

profunda

esta luminosidad de nieve

este silencio de nieve

este crujido de nieve

un paso otro paso

*

cayendo delicadas flores blancas

en lo hondo de mi mente

mientras contemplo la nieve que cae

Una vida ilimitada 22 September 2011

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al-faro_virgina-woolf.jpg   woolf.jpg 

Virginia Woolf, unos fragmentos de su obra “Al faro” para iniciar el nuevo curso 

“Era un alivio cuando los niños se iban a la cama. Ahora ya no tenía que pensar en nadie. Podía ser ella misma, existir por sí misma. Y de eso se sentía cada vez más necesitada últimamente: de pensar, bueno, ni siquiera de pensar, de estar callada, de estar sola. Todo su ser y su quehacer, expansivos, rutilantes, alborotadores, se desvanecían; y sentía, con una especie de solemnidad, cómo se iba reduciendo a sí misma, a un núcleo de sombra que se insinuaba en forma de cuña, algo invisible para los demás.

Aunque siguiera sentada haciendo punto, en la misma postura erguida, ahora era cuando empezaba a sentirse a sí misma, y todo su ser, habiéndose soltado de sus ligaduras, era libre de emprender las más insospechadas aventuras. Cuando la vida se sumerge durante un lapso de tiempo, el campo de la experiencia parece no tener límites. Y sospechaba que a todo el mundo le pasaría lo mismo que a ella, todos deberían haber probado alguna vez esa sensación de que nuestros recursos son ilimitados, haber sentido que nuestra apariencia, aquellos elementos por los cuales la gente nos conoce, no son más que puerilidades. Debajo de ellos todo está oscuro, se extiende, es inescrutablemente profundo, pero de vez en cuando nos elevamos a la superficie, y eso es lo que ven los demás. Su horizonte no parecía tener límites. Allí estaba la libertad, allí estaba la paz, allí estaba – y era lo que más se agradecía de todo – una convocatoria conjunta, el descanso sobre una plataforma de estabilidad.

Al perder personalidad, pierde uno la inquietud, la prisa, la agitación. Haciendo un alto en su trabajo miró hacia fuera en busca de aquel haz de luz que venía del Faro, aquella tercera ráfaga larga y uniforme, su ráfaga.

“Es curioso –pensó – hasta qué punto cuando uno se funde con las cosas, con los objetos inanimados – árboles, riachuelos, flores –, y se siente uno expresado por ellos, parece que llegan a convertirse en tu propio ser, notas que te conocen como si, de alguna manera, fueran tú mismo, y sientes una ternura irracional hacia ellos (miró hacia la ráfaga de luz larga y uniforme) como hacia tu propia persona.”

“Solos de nosotros”: la soledad creadora de Liliane Mizrahi 25 November 2010

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Algunos fragmentos del libro La mujer transgresora – libro descatalogado desde hace unos años (aunque ya lo tengamos en pdf!) – para acompañar el final de nuestra tarea con Piel de foca, piel del alma.

A veces, al soportar el propio desamparo, descubro el lugar preciso del enigma. Una clave importante para sostener el proceso de crecimiento. El sentimiento de orfandad es inevitable. La dependencia, la necesidad de sostén, de comprensión, la resonancia sensible del otro con el propio sufrimiento, el miedo a la soledad y otros dolores son propios de nuestro género humano.

Estas características generalmente nos determinan para establecer vínculos infantiles, dependientes, muchas veces simbióticos, en los que contraemos pactos de no crecimiento. Sufrimos inevitablemente en todas aquellas situaciones en las que nuestra autonomía está amenazada.

La cultura en que vivimos, los cánones sociales, los mandatos familiares y otras convenciones educativas por el estilo nos enseñan el horror de la soledad. Así, desde esta perspectiva, la soledad se convierte en vacío, aislamiento, abandono o deterioro. Se cree que la soledad es fundamentalmente carencia. Nadie nos induce a explorarla, conocerla, dialogar con ella, transformarla en un espacio de encuentro fecundo con uno mismo.

Miedos ancestrales nos ayudan a pegotearnos e incrustarnos en los otros, renunciando las más de las veces a nuestra autonomía. Cualquier cosa con tal de no estar solos. Concedemos, intentamos conciliar, negamos realidades que son obvias o dolorosas, buscamos cuanta forma de autoengaño sepamos conseguir con tal de no quedarnos, o de que no nos dejen solos. La soledad se ha convertido entonces en un malentendido con la vida.

¿Qué hago con esa vivencia de orfandad que implica la propia soledad?
Puede ser que ponga en marcha la experiencia de integrarme, acercarme un poco más a mi misma para enterarme quién soy y cómo soy. O bien puedo postergar mi propia búsqueda e iniciar la búsqueda de algún otro que calme mi ansiedad frente al vacío.

Sé por experiencia que quien no está capacitado para vivir armónicamente consigo, no está capacitado para vivir con otro. La soledad, como logro de mi propia madurez, ratifica la confianza en mi autonomía. Es solamente a partir del compromiso que asumo en la convivencia conmigo desde donde puedo elegir convivir con otro. Descubro la alteridad. En la medida en que sé quién soy, puedo darme cuenta de quién es el otro. Cuando me encuentro conmigo, descubro al otro como ser diferente y discrepante con quien puedo elegir estar o no.

El proceso de transformación del vínculo con la soledad, en tanto modifica los significados originarios que culturalmente se le adjudican, es en primera instancia una transgresión.

Convertir la soledad en un encuentro consigo mismo es una propuesta transgresora en tanto implica la ruptura con los mandatos de enajenación que fuimos recibiendo a través de la educación y a lo largo de nuestra historia. La transgresión ha iniciado su proceso ascendente cuando vamos comprendiendo que nadie se libera de una vez y para siempre. Llego a la conclusión de que no se alcanza ni la verdad ni el conocimiento en términos estáticos y definitivos, sino procesales.

Ay, la incertidumbre… 17 November 2010

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Un párrafo-tornado de Clarice Lispector sacado de su libro La pasión según G.H.

Si tengo coraje, me dejaré seguir perdida.
Pero tengo miedo de lo nuevo y tengo miedo de vivir lo que no entiendo.
Quiero tener siempre la garantía de por lo menos estar pensando que entiendo.
No sé entregarme a la desorientación.
¿Cómo se explica que mi mayor miedo sea ser?

*

Un frase-guía de María Zambrano, al final de su precioso y luminoso librito Los bienaventurados, frase tantas veces citada en nuestros talleres…

Hay una esperanza que nada espera, que se alimenta de su propia incertidumbre: la esperanza creadora; la que extrae del vacío, de la adversidad, de la oposición, su propia fuerza sin por eso oponerse a nada, sin embalarse en ninguna clase de guerra.

La soledad deliberada de María Zambrano 11 November 2010

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cercle_zen.jpg Para abonar nuestras reflexiones últimas sobre la soledad y el silencio en nuestro afán por “volver a casa”, comparto estos fragmentos de María Zambrano perdidos y re-encontrados en su obra “Claros del bosque”. Hacen parte de la octava sección: La entrega indescifrable, y son sacados del apartado La mirada remota.

La soledad, aquella más pura no tocada por el afán de independencia ni por el sentimiento de encontrarse aislado, la soledad aceptada en el abandono, recibe el don de la mirada remota que la sostiene.

El silencio es la nota dominante de esta aceptada soledad que puede darse aun en medio del rumor y del bullicio, y que florece bajo la música que se escucha enteramente. Es el silencio que acalla el rumor interior de la psique y el continuo parlar de ese personaje que llevamos dentro, y que la exterioridad ha ido formando a su imagen y semejanza: banal, discutidor, contestatario; el que tiene razón sin descanso, capaz de hacerla valer sin tregua, frente a algo, y a solas frente a nada; guardián del yo socializado y sobretodo de eso que se llama la personalidad, el que no puede quedarse callado y en alta voz lo dice, añadiendo como causa y motivo de su incesante hablar “frente a la injusticia”. “Frente a la iniquidad”, aunque luego cuando ellas están ahí ante sus ojos suele callarse. Y colabora con sus razones para enconar la soledad del aislado y no permitirle que su aislamiento ascienda a ser soledad pura, que acaba así siendo al modo de un delirio de la psique sometida a la representación social y aun más a la representación del papel social del que el sujeto que lo alberga se cree investido.

Viene el silencio como si descendiera desde lo más alto sobre la soledad y la recoge como ofreciéndola, casi dándole un nombre, y la conduce sin crear movimiento alguno en el ánimo; imperceptiblemente la envuelve. Todo es inmediato y no hay camino. La mirada remota se hace sentir. Una mirada sin intención y sin anuncio alguno de juicio o de proceso. La mirada que todo lo nacido ha de recibir al nacer y por la cual el naciente forma parte del universo.

LA VUELTA A CASA 11 April 2007

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Dibuix que vaig fer sobre la “dona medial” en el capítol de piel de foca. Lola

De creacions