anar a nevagció

Hainuwele, la mujer salvaje recobrada 16 February 2011

Publicat per muriel a: Resurrecció de la dona salvatge, Suggeriments i recomanacions , 2comentaris

hainuwele.jpgDecisión imprescindible: recuperar a Hainuwele. Sé dónde se cobija, dónde palpita aún su pulso, dónde poder recuperar su aliento.

Habita en la nieve perfecta de las cumbres, en la grieta más estrecha de las montañas rocosas, se acuclilla en una cueva apenas más grande que la luz que irradia de su cuerpo, pisa la tierra bajo las almohadilladas patas de una gata en celo, se desliza en cascada como las ramas nudosas de una higuera entre las altas rocas.

Tiene mil años, mil siglos y, sin embargo, está naciendo en cada instante.

Sé dónde habita, sé cómo trepa, sé cómo desciende las laderas, cómo corre descalza sobre el hielo, cómo se hace agua con el agua, madera en la madera, hierba entre la hierba, conozco todos los huecos en los que duerme, incluso aquellos, tan densos: los ojos de las alimañas, los de las cabras montesas, los de las lechuzas, los ojos de las musarañas, y hasta los ojos ciegos de los murciélagos.

Sé dónde vive, y eso basta. Recuperarla es fácil. Mi tiempo habrá de ser la ofrenda que derrame en sus huellas. La eternidad se gana con la entrega del tiempo. La eternidad es simplemente el no-futuro: el no-miedo. La eternidad es ahora, es siempre ahora.

(Chantal Maillard, Filosofía en los días críticos)

*

En el centro de todo lo que vive
hay un lugar, un hueco transparente al que llaman espíritu.
Es allí donde viertes tu poder
y te transformas,
es allí donde haces
a cada ser distinto de los otros.
Y por eso el espíritu es un don,
el don de ser sí mismo,
aquel que nos otorgas cuando la luz despunta
y vienes a habitar los huecos transparentes.
Sé que eso ocurre cuando oigo tu risa
bajar como una ardilla desde los altos cedros.

*

He seguido las huellas de los lobos
hasta donde se trenzan las ramas de los árboles.
Les he visto clavar sus dientes en el cuello
de un corzo acorralado,
y la luz era verde y el viento acariciaba
sus vientres jadeantes.
He visto debatirse una liebre en las garras de un águila,
y el sol,
ese gran ojo ciego que se nutre
de los cuerpos inertes,
resplandecía en la montaña.
He urgado en las entrañas de un pájaro nocturno
y en mis manos bebieron los chacales.
Sé cómo besan las serpientes: su beso es el reflejo de la luna
sobre el agua fría.
Por todas partes, en todas las cuevas
donde he velado el fuego que me consume y me alimenta
te he vuelto a conocer,
y te he amado
en los ojos que besan las serpientes,
en la humedad del viento,
en el sol que calcina los huesos de los lobos.
Te he amado y te amo
en todo lo que muere
y en todo lo que mata
y en la raíz que corre a ras de suelo como una comadreja.

*

Llevo acostada largo tiempo
en la orilla. Mis pechos
son colinas cubiertas de hoja seca.
Levanto la cabeza y me contemplo:
en mis muslos el vello a punto de ser vello,
me incorporo: la hierba a punto de ser hierba,
doy un paso y despierto al agua
a punto de ser agua,
se asusta un ave negra a punto de ser ave a punto
de ser negra.
Un resplandor me ciega:
el bosque me contempla, a punto de ser bosque,
a punto de ser tuya.

(Chantal Maillard, Hainuwele)

Berbèrova, Rodoreda i altres llobes 6 February 2011

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“Pertanyo a una classe de persones per a les quals la casa on han nascut i crescut no solament no s’ha convertit en el símbol de la protecció, de l’encís i de la fortalesa de la vida, sinó que la destrucció de l’esmentada casa els ha produït una enorme alegria. Jo no tinc ni “tombes d’avantpassats” ni “cendres sagrades” per recolzar-m’hi en els moments difícils; mai no he reconegut el parentiu de sang, i com que la natura no m’ha donat ni la cuirassa dels búfals, ni ungles, ni dents de pantera, i com que no he buscat la manera de fer-me créixer una segona pell ni d’esmolar-me les dents, visc sense suports, sense armes, sentre entrenament per a la defensa i l’atac, sense una tribu pròpia, una terra pàtria, un partit polític, i sense déus i tombes ancestrals. El més difícil per als qui són com jo és que les forces contra les quals lluitem no estan encara definides: lluitem contra enemics  i fenòmens que encara no han adoptat formes concretes, que no han aconseguit encara passar a l’estadi en el qual una terminologia discursiva i unes conclusions clares donin la possibilitat d’enfrontar-s’hi sobre la base de nous criteris”

Nina Berbèrova en un text redactat el 1966

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“…Encara que sembli una persona molt quieta -i ho sóc- i molt poruga -que ho sóc- també sóc esbojarrada com un dimoni i valenta i temerària com n’he donat proves manta vegada … I sense ser aventurera, he viscut com s’ha de viure; o sigui, perillosament. M’agrada i no sabreu mai fins a quin punt viure així, al mig del bosc, guardada per quatre persianes. Les bestioles del bosc encara corren més risc. Jo, en aquesta casa, hi visc com el peix a l’aigua i estic passant, a les meves velleses, una de les èpoques més felices de la meva vida. Moltes nits, ja us ho vaig dir, si m’adormo tard, llegint, abans de ficar-me al llit surto a l’esplanada i m’hi passejo. Si fos jove, saltaria i correria a la claror de la lluna.”

Mercè Rodoreda en una carta a Joan Sales de 1979

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Del meravellós llibre Cartografies del desig: quinze escriptores i el seu món / a cura de Maria Mercè Marçal editat per Proa el 1998:

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