anar a nevagció

De dones i de llobes: un dibuix 24 February 2007

Publicat per llobes a: Suggeriments i recomanacions , afegeix un comentari

De creacions

La Montserrat Francisco ofereix aquesta imatge original seva per il.lustrar el nostre blog. De moment és una entrada més, que a mesura que hi hagi noves aportacions anirà quedant amagada, però ja intentaré aprendre com posar fotos a les parts fixes del blog.

 Feu un cop d’ull també al collage que la Montserrat ha fet especialment per a la venedora de llumins i que trobareu a la seva proposta de final de conte (entrada del 31 de gener).

50 documents a la Biblioteca Nòmada 23 February 2007

Publicat per llobes a: Suggeriments i recomanacions , afegeix un comentari

La Núria ha ofert els següents llibres per a la biblioteca nòmada:

- Iron Jhon Robert Bly

- El poder d’escollir Annie Marquier

- El jardinero fiel Clarissa Pinkola estés

- La mujer que brilla en la oscuridad Elena Ávila

- La sanación del corazón Guy corneau

- El pensamiento del corazón James hillman

- El acoso moral Marie-France Hirigoyen

- La enfermedad como camino Thorwald Dethefsen y Rüdiger Dahlke

- La mujer habitada Gioconda Belli

- Solas Carmen alborch

- La mujer solar Paule Salomon

- Historias de mujeres Rosa Montero

Si voleu veure la llista completa amb els 50 documents que ja tenim per a compartir, cliqueu al fitxer documents-oferts-per-a-la-biblioteca-nomada.doc que hi ha la pàgina de la biblioteca nòmada d’aquest blog:http://cat.bloctum.com/llobes/biblioteca-nomada-2/

La atención, un timón para empezar a navegar 8 February 2007

Publicat per muriel a: Creativitat , 2comentaris

En la última sesión hemos estado hablando de la imaginación creadora, “imaginacio vera”, diferenciándola de la fantasía-refugio, de la fantasía-huída, de la fantasía-anestesiante. Os hablé entonces del místico visionario Ibn Árabi, andaluz de nacimiento, uno de los guías idóneos para adentrarnos en la comprensión de lo que su traductor, Henry Corbin, llama “el mundo imaginal”, mundo de la tierra celeste, espacio visionario (que no imaginario en el sentido habitual), territorio intermedio entre el mundo del “archké” (de lo inicial) y el mundo de la realidad ordinaria.

La escritora marroquí Fátima Mernisi, en uno de sus libros “El hilo de Penélope” (Ed. Lumen) se pregunta, en un momento dado, ¿cómo encontrar una vía de salida cuando se está rodeado de noche? Justo la situación que está viviendo nuestra vendedora de fósforos. Mernissi, para responder a la pregunta, nos habla entonces de Ibn Árabi, por lo que creo oportuno citarla. La cita no tiene desperdicio. Dice así:

“En estas circunstancias, el mejor maestro era Ibn Árabi, sufí andaluz del siglo XII que no solo aconseja viajar, quietos o en el espacio, con finalidad terapeútica, sino que insiste sobre todo en la necesidad de concentrarse en el presente si se atraviesa una crisis : “Debes librarte de las cosas vanas, mostrarte paciente en las pruebas…., ocuparte de lo que es más importante en el momento presente”.
Añade Mernissi: “Cuando se nos viene encima una catástrofe, el problema más grave es justamente nuestra incapacidad de concentrarnos. Nos dispersamos, y nuestra energía se disipa. A mi edad he aprendido que cuando se tiene que solucionar un problema lo peor es querer afrontarlo simultáneamente desde varios ángulos. Indefectiblemente nos vence el pánico. En mi caso, el primer efecto negativo del pánico es que minimiza mi capacidad de resolver el problema. Por esto es tan importante releer a los sufíes. Una de las razones de que estos místicos del Islam medieval aún tengan sentido en nuestros días, es precisamente el hecho de que abordasen la cuestión de la atención: ¿cómo imponerse una disciplina para concentrar toda la energía donde sea más útil?

Más adelante escribe: “… y sobre todo, ante el desastre, evitar caer en el desprecio de sí mismo, que es otra manera de definir la depresión. Estamos deprimidos, dice Mernissi, cuando perdemos de vista nuestro propio poder. Escuchar nuestra fuerza interior es la única manera de coger el timón y empezar a navegar.”

¡Ójala nuestra vendedora de fósforos, hubiese podido leer a Mernissi, o mejor, a Ibn Árabi! Claro que entonces no existían estas redes entre culturas de las que podemos disfrutar hoy en día (gracias a las maravillosas traducciones asequibles). Ella no pudo, pero nosotras sí podemos. Creo que una de las tareas que tenemos entre manos cada uno/a de nosotros/as es, sin duda alguna, abrirnos a la mayoría de culturas posibles, mental y afectivamente, ampliar el mundo, nuestro mundo.
Viajar atravesando culturas, con una intención terapeútica como precisa, tan lúcido, Ibn Árabi, culturas presentes o/y pasadas (Ibn Árabi hablaba de “viajar quietos”), recogiendo en cada una de ellas unos cuantos “timones” sin duda necesarios en esta travesía por el mar tumultuoso de nuestro presente (tan individual como social).
Por esto Kenneth White, también, habla de “nomadizar entre las culturas del mundo” (él llama a ese movimiento “nomadismo intelectual”).
De hecho, es un doble movimiento: en primer lugar, dispersarnos, disiparnos entre la multiplicidad cultural mundial, en segundo lugar, volver a nosotras mismas, volver a la con-centración, a este lugar generador de poder propio, y allí iniciar una alquimia de lo visto, de lo sentido, de lo aprendido, de lo saboreado.

Una vez más, la salud está en el vaíven, aquí por lo que nos ocupa, en transitar la polaridad (no los contrarios) acción / contemplación.
Nuestra vendedora de fósforos no sabe de este sano vaíven. Está atrapada en la dualidad: actuar (no lo hace) o imaginar (fantasea), alejándose de su situación presente: dos cosas incompatibles entre sí en nuestra lógica dualista. Ni vuelve al mundo circundante, real y salvaje… (en los nuevos finales imaginados para el cuento, algunas habeís elegido esta opción: ir en busca del bosque, del mar etc…), ni retorna a sí misma, a las semillas germinadoras de su realidad (otras habeís ideado este final: la vuelta a sí misma, a través de volver a sentirse, las lágrimas por ej.). En lugar de poner atención a su realidad presente, en lugar de concentrarse en ella con más ahínco, nuestra vendedora de fósforos se evade por el turbio camino de la fantasía que le lleva no a más vida, a más potencia, a más plenitud, sino a la congelación de la muerte.

Este es, sin duda, el mayor error, porque alejándonos de nuestro mundo nos alejamos también de nosotras mismas. Bien lo sabía Ibn Árabi… Por lo que parte de la solución es volver a nosotras mismas (concentrarse) para retornar al mundo de nuevo, y/o adentrarse en el mundo (lo que nuestro místico llama viajar) para así finalmente volver a sí mismo. De otro modo, fantaseando (es decir evadiéndonos de nuestro presente a través de cualquier medio: alcohol, fiestas excesivas, sexo, drogas, adicciones….), negamos cualquier germinación de un nuevo horizonte de lo posible…

Estamos advertidas. Nos queda seguir leyendo (leer de verdad poniendo toda la atención y practicando) los cuentos, y releer, entre otros, a los maestros sufíes: afinar el timón de la atención. No es poca cosa.

“El acoso moral” de M-F. Hirigoyen 3 February 2007

Publicat per rosa a: Suggeriments i recomanacions , 4comentaris

Acabo de llegir aquest llibre que em va deixar la Roser: El acoso moral : el maltrato psicológico en la vida cotidiana / Marie-France Hirigoyen. Barcelona: Círculo de Lectores, 2000

Us en reprodueixo una ressenya que, entre altres coses, he trobat a http://www.acosomoral.org/hirigoyen.htm i intentaré fer-ne un comentari. Si alguna de vosaltres l’ha llegit i vol donar la seva opinió ho pot fer clicant a comentaris.

Esta psiquiatra y terapeuta familiar nos ofrece un análisis riguroso y muy cercano a la realidad sobre la cara oculta del ser humano, su capacidad de dominar y destruir al otro.

El retrato psicológico del perverso que disfruta con la aniquilación psicológica del otro y los procesos que median entre el verdugo y la víctima, se nos muestran como algo perfectamente reconocible en nuestro entorno, ya sea en la pareja, en la familia o en el trabajo, pues el fenómeno del acoso moral lo que describe es como se establecen esas relaciones de denominación y destrucción en los entornos donde transcurre la vida cotidiana. A diferencia de quienes pretenden dominar mediante la fuerza, el perverso utiliza la seducción, desarrolla una tortura psicológica que desestabiliza, confunde, emite mensajes contradictorios, deforma el lenguaje, descalifica, engaña, desautoriza, niega la realidad y al final atribuye a los demás los desastres que provoca, erigiéndose en salvador y haciéndose así con el poder.

Lo más impactante del libro es su capacidad de interrogarnos sobre el papel que en ocasiones podemos jugar en esta forma de “violencia indirecta” y la dimensión social de esta conducta que hunde sus raíces en la forma de entender el poder, “en un sistema que funciona según la ley del más fuerte o del más malicioso los perversos son los amos”, escribe la autora. Al final el último interrogante que nos queda es ¿cómo restablecer el respeto entre los individuos en cada uno de los contextos en que se establecen las relaciones sociales?.

El Principito transforma, aun sin saber leer 2 February 2007

Publicat per franciscomontserrat a: Vivències per compartir , afegeix un comentari

Como todas nosotras hemos sentido personalmente el poder transformador de los cuentos,  me gustaría contaros esta historía real, que apareció en La Vanguardia el día 1/2/07.

Un joven tuareg relata como hace unos  unos años al pasar  por su campamento el rally Paris-Dakar,  a una periodista se le cayó un libro que él recogió para entregárselo. Entonces, ella le hablo de ese libro. Era El principito. El joven  tuareg, de nombre,  Moussa Ag Assarid,  se prometió que un día sería capaz de leerlo. De ahí nació el impulso que lo llevó a convencer a su padre para que lo dejara ir a a la escuela. Caminaba 15 Km cada día, hasta que el maestro le dejó una cama y le permitió dormir allí, también entonces apareció una mujer que le daba comida.

Ahora está estudiando en una Universidad Francesa y su objetivo es tener los recursos que le permitan ayudar a su pueblo nómada, a no desaparecer. La sabiduría la había aprendido en el desierto, a solas con el silencio, cuando sólo oía su corazón. Sabía como olisquear el aire, orientarse por el Sol y las estrellas, escuchar el viento…

El dice que allí todo es simple y profundo y las personas felices, porque no desean más de lo que tienen, no sueñan con llegar a ser, porque ya son…

Cuenta las ganas de llorar que sintió cuando vió el primer grifo de su vida, el dolor intenso que siente todavía al ver correr el agua en las fuentes de adorno. El entrevistador incrédulo le pregunta ¿tanto? y el explica que el trabajo de toda su vida había consistido en buscar agua y que una gran sequía cuando él tenía unos 12 años mató a muchos animales y personas. Fué cuando su madre,  enfermó y murió.

No sabe cuantos años tiene, nació en un campamento nómada y dice añorar la leche de camella y las estrellas que veía cada noche. “Aquí,  por la noche, miráis la tele”…….