Entrevista a “Anika entre Libros”

4 10 2007

Realitzada per Celia Santos:

En la dedicatoria haces mención a tu abuelo. ¿Encaja de alguna manera en la historia o es sólo un recuerdo?

Marc Pastor:

Mi abuelo es la base para el personaje de Andreu Corvo. Combatió en la guerra civil, como la mayoría de los abuelos de la gente de mi generación, pero no estuvo en ningún campo de concentración. No solía hablar de la guerra directamente, sino con anécdotas de juventud, que se ambientaban en el conflicto. La guerra era solo un telón de fondo para sus recuerdos de juventud, de las travesuras, las penurias y la amistad; de los bailes y los flirteos. Ese es el espíritu que he intentado insuflar a Andreu.

Para documentarte, ¿has utilizado muchas obras sobre el tema? ¿Cuáles serían a tu parecer las más importantes?

Marc Pastor:

He leído de todo y más. Todo lo que cayera en mis manos relacionado con Mauthausen pasaba directamente a ser leído, estudiado e introducido en la novela. De los temas esotéricos relacionados con los nazis hay muchísimo material, ya que es un tema que se pone de moda cada poco tiempo.

Los dos pilares más importantes para documentarme han sido, sin embargo, Els catalans als camps nazis, de Montserrat Roig, impresionante legado de la memoria de nuestro país, y KL Reich, de Joaquim Amat Piniella, que me sirvió para ver que se podía novelar la parte de los campos introduciendo elementos como el humor o la música, sin caer en victimismos.

Se dice que alrededor de diez mil españoles acabaron en campos de concentración nazis. ¿Los cinco republicanos de tu historia serían una representación de todos ellos?

Marc Pastor:

No lo he pretendido. En su mayor parte están basados en casos reales, la suma de algunas de las historias que sucedieron a los republicanos en Mauthausen, pero no dejan de ser personajes de ficción.

Existe mucha literatura sobre el esoterismo y las prácticas místicas de los nazis, sobre todo de las SS. ¿Qué hay de cierto y que hay de leyenda en todo ello?

Marc Pastor:

Hitler, Himmler y otros jerarcas nazis mezclaban tantas tonterías para autojustificarse que llegaron a creerse lo de las reliquias, el Grial, el arca y todo lo que ya sabemos. Existe un ensayo excelente sobre el tema, Los ritos y mitos de la simbología nazi, de Rosa Sala Rose, que detalla el por qué de la parafernalia mística y la atracción que ejercía sobre el pueblo alemán. Se ha potenciado ese lado porque es el más atractivo para el público, pero no era lo más terrorífico del nazismo, ni mucho menos.

En la novela aparece la Sociedad de la Rosa Blanca, movimiento del que se sabe muy poco y del que apenas hay referencias. ¿Por qué crees que es tan desconocida? ¿Pretendes acabar con la idea de que en la Segunda Guerra Mundial alemán era sinónimo de nazi?

Marc Pastor:

Confieso que hasta que no me involucré en el proyecto a fondo, desconocía esa parte de la historia. Quizá se haya tamizado su importancia por dos razones: la primera es que no lograron derrotar al régimen, por lo que injustamente se les pueda acusar de fracaso.

La segunda es que eran jóvenes y estudiantes, y eran unos pocos; no hay muchos que se puedan apuntar el tanto de haber estado allí (como si pasó con el mayo del 68, por ejemplo, donde media europa de la gauche fletó autobuses para ir a París, al parecer).

Pretender, solo pretendo entretener, pero sí es verdad que quería romper el silogismo alemán/nazi, y por ende alemán/malvado.

¿Los alemanes son siempre los malos?

Marc Pastor:

Tienen facciones ariscas y su acento suena fatal, son los villanos perfectos. Si además le unimos su peculiar afección al genocidio entre 1933 y 1945, es difícil desprenderse de tal imagen.

Los cinco republicanos de la novela tienen cada uno una personalidad propia y muy marcada. Andreu, el protagonista tiene el papel de pacificador, una especie de superhéroe de sus colegas. ¿No tenías miedo de que se te fuera de la mano? ¿De que resultase demasiado empalagoso?

Marc Pastor:

El protagonista siempre tiene un rol delicado, y Andreu asume su papel sin que nadie se lo pida. Si hay un rasgo básico que le defina es responsabilidad, incluso en momentos en los que ésta pueda llevarle a situaciones límite. Andreu se comporta de forma diferente con sus compañeros de viaje: paternal con Carles, colega con Lluís, amigo con Makarov…

Eva Sinclair es una personaje que, en mi opinión personal, está muy definido. Mujer fatal, valiente, misteriosa… cualquier hombre se volvería loco por una mujer así. ¿Hasta qué punto es real?

Marc Pastor:

Aunque los personajes femeninos en “Montecristo” sean minoritarios, lo que intenté es que no fueran secundarios. Quise darles tanta personalidad como los protagonistas, o al menos como los que inician la trama.

Eva es una teniente Ripley, una luchadora en un mundo en guerra, que sabe aprovechar sus debilidades como armas. Que sea fría no significa que sea despiadada, y que sea una mujer de acción no la hace menos femenina.

Los secundarios de la novela tienen una gran fuerza. ¿Asumiste el riesgo de que pudieran hacerle sombra a los protagonistas?

Marc Pastor:

Hay algo absurdo en la literatura y es darle más consistencia a un protagonista que a un secundario. Que aparezcan en mayor o menor medida, o que lleven el peso de la trama o sólo pasen por allí, no debería ser obstáculo para darle a todos y cada uno de tus personajes un mínimo de entidad. Hasta la posadera de Wewelsburg, que aparece en media página, tiene su punto de carácter. No es cuestión tanto de hacer sombra como de acompañar.

Tengo que confesar que uno de mis favoritos es Zeus Kruger. Es malo, malísimo, pero tiene personalidad y su propia historia, ¿podríamos toparnos con él en un futuro?

Marc Pastor:

Lo reencontraremos, de una forma u otra. Zeus Kruger es un personaje ejemplar: no se ha quejado en ningún momento, ha llegado siempre puntual cuando se le ha llamado, y ha cumplido con su papel a la perfección. Empezó como un cliché, el típico nazi aristócrata decadente y morfinómano, y fue pidiendo protagonismo hasta convertirse en lo que es… y será.

¿Qué recursos has utilizado para describir algunos lugares como por ejemplo Mauthausen, que por cierto es desgarradora?

Marc Pastor:

No quería repetirme, porque todos tenemos una idea preconcebida sobre los campos de concentración, que se ha formado desde el cine, la literatura, la televisión y nuestra experiencia personal (hemos convertido en turismo la asistencia a tales lugares, algo que, pensado fríamente, dice mucho sobre el ser humano).

Vi muchos documentales, y me basé (como ya he dicho antes) en Els catalans als camps nazis, de Montserrat Roig, testimonio imprescindible para comprender qué pasó y cómo lo vivieron los que sufrieron ese infierno. De todas formas, hace falta muy poco para que una descripción de Mauthausen resulte desgarradora, si sólo con la evocación del nombre un escalofrío te recorre el espinazo.

El interior del castillo de Wewelsburg, sobre todo la cripta, es el lugar donde supuestamente Himmler realizaba ciertos ritos junto a sus seguidores. ¿Qué piensas que hay de verdad en todo ello?

Marc Pastor:

Algo habrá, pero creo que se ha exagerado bastante. Al fin y al cabo, Himmler era un ser humano. Un hijodeputa malvado, sí, pero un ser humano, y generalmente todos esos ritos suelen ser ridículos porque el hombre, cuando se disfraza y evoca antiguas culturas y poderes místicos no puede aspirar sino a parecer patético. Himmler era patético, pero por desgracia tenía mucho poder.

Las referencias al cine y, sobre todo a la música están muy claras. Reconozco que en las escenas donde has “metido” música he llegado sentir la piel de gallina, pero ¿puede llegar a darle ese realismo que pareces intentar o, por el contrario, es posible que despiste y haga que nos apartemos del hilo argumental de la historia?

Marc Pastor:

Vivimos rodeados de música, y nuestros recuerdos están ligados a canciones de una forma muy poderosa. Los personajes de “Montecristo” no sólo luchan, también cantan (aunque desafinen) y comparten emociones a través de las canciones de su época. He incluído canciones que me gustan especialmente, y que creo que aportan sentimientos a la historia, que hacen entender mejor qué pasa por dentro del personaje ante determinadas situaciones. La música como un reflejo del alma.

Recientemente has estado en Sant Jordi en la firma de libros. Cuéntanos brevemente tu experiencia.

Marc Pastor:

Como Alicia, crucé el espejo. Fue fascinante vivirlo desde el otro lado, como lector y como autor. Tanto en mi barrio, como en la librería del barrio donde crecí como en las Ramblas, gracias a Paco Camarasa (a quien le estaré agradecido eternamente), viví una fiesta nueva después de 28 años de celebrarla.

El contacto con lectores, la emoción de firmar, o la sensación de charlatán de feria fue lo más destacado de la jornada, que viví junto a Eva, mi pareja y a quien dedico la novela, como un Sant Jordi muy especial.

¿Son la Segunda Guerra Mundial y los campos de concentración un buen reclamo para vender libros?

Marc Pastor:

Hay muchos factores que influyen en la salud de una novela en el mercado. La Segunda Guerra Mundial es un filón inagotable, y los campos de concentración son el pozo oscuro donde solemos asomarnos intentando encontrar nuestro reflejo. Pero lo importante es darle un nuevo punto de vista, no ser uno del montón.

Es tu primera novela y mucha gente espera que se publique en castellano. ¿Existen posibilidades?

Marc Pastor:

Habrá que decírselo a mi editor…

En la web oficial del libro hay ilustraciones de algunos de los personajes. ¿Supongo que son obra tuya, no?

Marc Pastor:

Sí. He dibujado desde que puedo coger un lápiz con la mano, y no lo diferencio de escribir. En la web hay ideas aproximadas de cómo pueden ser los personajes, pero espero que cada cual se los imagine como le plazca y los haga suyos.

¿Algún proyecto a la vista?

Marc Pastor:

Un par. En marcha hay un western de terror policíaco basado en un hecho real (donde habrá algún que otro cameo de personajes de “Montecristo“). Y para más adelante un remake de un clásico de la ciencia ficción, del que no puedo decir mucho más…

Gracias Marc por tu tiempo y tu paciencia.

Marc Pastor:

A ti, y a los que hayan pasado un ratillo leyéndonos. Salut!.