INTRODUCCIÓN
Actualmente, el contexto de las fiestas tradicionales vive una época de oro gracias al interés popular por recuperar y crear nuevas fórmulas de participación ciudadana. Encontramos ejemplos claros en la mayoría de poblaciones catalanas donde, a partir de los años ochenta, las localidades que no tenían un elemento identificador lo han creado, ya sea en forma de figuras festivas (gigantes, dragones, águilas, leones, vibrias, mulas, tarascas…) o en bailes y danzas populares.Cuando ya han pasado veinticinco años de este resurgimiento, podemos ver gran cantidad de desfiles festivos que se componen, en gran parte, de elementos que tienen su origen en las procesiones de tipo religioso del Corpus. Este es el caso, en nuestras comarcas, de Tarragona, Valls o Torredembarra; y en comarcas más lejanas, de Barcelona, Vilafranca del Penedès, Sitges, Vilanova y
la Geltrú, Solsona, Igualada, Lleida…Con este precedente es difícil la recuperación de figuras festivas de las que tengamos constancia. Es por este motivo que muchas localidades han creado elementos zoomórficos, antropomórficos o fantásticos adaptados a los intereses o a la relación con la localidad y totalmente contemporanios. Casos como los que encontramos en El Esquirol (Osona) en un elemento del bestiario que hace referencia al topónimo de la población y que representa este animal; en Barcelona, en el barrio de
La Sagrera, con la creación de un dinosaurio o en
La Llagosta (Vallès Oriental), con la construcción de un elemento con forma de langosta. Este tipo de bestiario, hoy en día lleno de sentido, no tiene ninguna referencia al origen del bestiario tradicional.Con la intención de recuperar un elemento del bestiario festivo que vivió poco tiempo en el escenario de las procesiones del Corpus del siglo XV nace el proyecto de la creación-recuperación del basilisco, un animal mitológico que aparece en las culturas griega y romana, mezcla de otros animales y que representa el mal en los desfiles religiosos. Desgraciadamente, en la actualidad no forma parte de ninguna de las ricas procesiones festivas más relevantes que existen en nuestro alrededor.Reus siempre ha sido una ciudad lider en proyectos, y en el sector festivo no es ninguna excepción. Solo como ejemplo podemos destacar la intención de crear, el año 1805, una comparsa de gigantes que representara la globalidad del mundo, una idea que, doscientos años más tarde, es uno de los pilares de nuestra sociedad. Por eso, Reus ahora tiene la oportunidad de recuperar el basilisco, un elemento que no solo no existía en la ciudad, sino que, en la historia conocida de Cataluña, solo han aparecido dos: uno, en Barcelona, el año 1423, y el otro, en Olot, alrededor de los años ochenta, formando parte de un esbart y que no tenia el rol de elemento de desfile festivo.Reus se podría convertir, pues, en el escenario donde se abrirían los limites de los desfiles festivos empezando por la recuperación de uno de los elementos del bestiario histórico desaparecido, y dando la oportunidad de crear-recuperar otras piezas de este bestiario, del cual tenemos noticias por dietarios de la edad media, pero que hoy en día no tenemos la posibilidad de ver pasear por nuestras calles.







